La Operación Valquiria: El Golpe de Estado alemán que pudo haber acabo con la vida de Hitler y con la Segunda Guerra Mundial

Corría el año 1944. Alemania estaba perdiendo la guerra. Los aliados, poco a poco, comenzaban a vencer a las fuerzas de Führer y, en el seno del tercer Reich, la figura de Hitler empezaba a ser vista para algunos altos cargos del régimen como una amenaza para la supervivencia y la supremacía alemana.

El conde Claus Schenk von Stauffenberg, teniente coronel destinado a la Afrika Korps de Rommel, comenzaba a formar parte de esa oposición en silencio. Tras sufrir un grave accidente en un bombardeo británico en el 1943, en el que perdió brazo y ojo derechos y algunos dedos de su mano izquierda, regresa a Alemania desalentado y relegado a cuestiones burocráticas por su imposibilidad de poder utilizar un arma.

El teniente y coronel y conde alemán, Claus Schenk von Stauffenberg

Allí es contactado por el general Friedrich Olbricht, uno de los principales opositores al régimen quien decide, tras una reunión secreta en la que comparten opiniones sobre el futuro de Alemania, nombrar a Stauffenberg como jefe de su Estado Mayor.

El tercer Reich necesita un cambio. Hitler y su séquito deben ser eliminados antes de que se pierdan las pocas opciones que le van quedando a Alemania para negociar un acuerdo con las fuerzas aliadas.

En reuniones clandestinas, dirigidas por Stauffenberg y Friedrich Olbricht, entre otros altos cargos alemanes, se pone en marcha el conocido como ‘Plan Valquiria’. Un operativo ya existente dentro de las tácticas militares alemanas que consistía en movilizar y desplegar el Ejército de Reserva alemán destinado a mitigar posibles disturbios entre los millones de trabajadores forzados que se encontraban en Alemania.

El objetivo del plan de ataque consistía en lo siguiente: El Ejército de Reserva sería utilizado, en vez de como apaciguador de disturbios, como ejército para neutralizar las unidades adictas al régimen como las SS y la Gestapo. Hitler, y sus altos mandos, debían ser asesinados. Y su muerte sería la excusa perfecta para poner en marcha Valquiria y movilizar al Ejército de Reserva.

El general alemán Friedrich Olbricht – De Bundesarchiv, Bild 146-1981-072-61 / CC-BY-SA 3.0, CC BY-SA 3.0

Para ello, Stauffenberg debía ser nombrado jefe del Estado Mayor del Ejército de Reserva. Primero, porque le permitiría tomar el control del Ejército y segundo, porque tendría la obligación de asistir a las reuniones de control con Hitler, en donde él mismo acabaría con su vida.

El 7 de junio de 1944, Stauffenberg, ya nombrado jefe del Estado Mayor del Ejército de Reserva a cargo del Comandante Friedrich Fromm, es convocado a su primera reunión con el Führer en su casa alpina para tratar de urgencia el desembarco de Normandía ocurrido el día anterior. Un mes después, intentaría realizar en el mismo lugar sin éxito su primer atentado contra Hilter utilizando un paquete de dinamita escondido entre sus pertenencias, que pasarían desapercibidas debido a la condición y mutilación de Stauffenberg.

Dos veces cancelaría sus intentados de atentado por no encontrarse presentes en las reuniones de control Himmler y Göring, muertes vitales para que el plan funcionara, hasta que, cansados de esperar una reunión idónea para sus planes, el día 20 de julio de 1944, deciden llevar a cabo el plan, independientemente de quienes estuviesen presentes. Hitler debía morir. Y Alemania no disponía de más tiempo.

20 de julio de 1944: El día del atentado y Golpe de Estado

Alrededor de las 10 de la mañana, el coronel Stauffenberg y su asistente, el teniente Werner von Haeften aterrizaron en la ciudad polaca de Rastenburg para asistir a la reunión de control que se celebraría en la Guarida del Lobo a la una del mediodía.

Cuartel general de Hitler, la Guarida del Lobo, Gierłoż, Polonia – By Adam Jones from Kelowna, BC, Canada

Sin embargo, pronto los planes comenzaron a torcerse de nuevo para el coronel Stauffenberg. La reunión fue adelantada media hora por la inesperada visita de Benito Mussolini; debido al calor, la reunión fue trasladada a un barracón de madera en vez de celebrarse en el búnker de la Guarida del Lobo y el coronel solo pudo armar uno de los mecanismos de los dos artefactos explosivos “mientras se cambiada la camisa” debido a los cambios de horario de la reunión.

Pese a todo, decidió seguir con su plan establecido y, una vez comenzada la reunión, alegando problemas de audición logró colocarse junto a Hitler y depositar a sus pies su cartera con el explosivo armado. Poco tiempo después, logró abandonar el edificio, con el pretexto de que esperaba una llamada, justo en el momento en el que, a las 12:42 de la tarde, la bomba detonaba en el barracón junto a la Guarida del Lobo.

Mientras abandonaba el complejo y regresaba a Berlín, las comunicaciones de la Guarida del Lobo fueron interrumpidas. De ellas solo un comunicado era emitido. Hitler había sufrido un atentado y la operación Valquiria debía ser puesta en marcha.

Sin embargo, el miedo se apoderó de algunos de los dirigentes de la trama. Sin una confirmación de la muerte del Führer, hasta la llegada de Stauffenberg a Alemania, no se puso en marcha la movilización del Ejército de Reserva. Además, se hizo sin la confirmación del comandante del Ejército de Reserva Friedrich Fromm, que se echó atrás en el último momento por miedo a las represalias pese a haber formado parte del complot, provocando que muchos dirigentes dudaran de la veracidad de la muerte de Hitler y de llevar a cabo la movilización y detención de los altos cargos de las SS y la Gestapo.

El Comandante del Ejército de Reserva Alemán, Friedrich Fromm

Pese a que, durante varias horas, Stauffenberg movilizó desde Alemania las bases del golpe, la reactivación de las comunicaciones en la Guarida del Lobo y la iniciativa de Otto-Ernst Remer, líder de la Wachbattalion Großdeutschland (unidad de seguridad y representación en Berlín),  de telefonear al Ministro de Propaganda Joseph Goebbels en vez de arrestarle, como ordenaba la operación Valquiria, pusieron fin al golpe de Estado.

Goebbels le confirmó que Hitler seguía vivo, hecho que poco tiempo después le fue confirmado por el mismo Hitler cuando le telefoneó desde la Guarida del Lobo, le ascendió a coronel y le ordenó aplastar a la sublevación y detener el complot orquestado por Stauffenberg.

Además, pronto las emisoras de radio, que no habían podido ser controladas por los opositores, comenzaron a emitir la noticia de que Hitler se encontraba sano y salvo y de que solo había salido magullado y con heridas superficiales del atentado.

Alrededor de las 22.30 de la noche, el comandante del Ejército de Reserva, Friedrich Fromm, que había sido detenido por los sublevados ante la negativa de iniciar la Operación Valquiria fue liberado y ordenó la detención de todos los opositores. En un tiroteo, Stauffenberg resultó herido, y pese a que muchos lograron escapar, todos los líderes del Golpe de Estado fueron detenidos y, esa misma noche, fusilados. Se dice que el coronel Stauffenberg murió al grito de “¡Viva nuestra sagrada Alemania!”.

Tras nombrar Hitler a Heinrich Himmler como jefe del Ejército de Reserva, se llevó a cabo la detención de Friedrich Fromm y el arresto de otras cinco mil personas que fueron sentenciadas a muerte y desposeidas de sus honores al ser consideradas como traidoras al Tercer Reich. Con ello, se puso fin al único Golpe de Estado contra Hitler y la Alemania nazi que pudo haber puesto fin al conflicto bélico más sangriento de la historia.

El cambio de localización de la reunión que hizo que la bomba no fuera letal, la falta de un segundo explosivo y el tiempo que se tardó en poner en marcha al Ejercito de Reserva aplastaron las posibilidades de éxito del Golpe de Estado y de formar un gobierno alemán dispuesto a pactar con los aliados el fin de una guerra que no llegó hasta un año después con la muerte de Adolf Hitler, el 30 de abril de 1945.

Publicado por Carmen Gila Medina

Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y con un Máster en Estudios Avanzados en Comunicación Política. Apasionada de la historia, la comunicación y la literatura.

Un comentario en “La Operación Valquiria: El Golpe de Estado alemán que pudo haber acabo con la vida de Hitler y con la Segunda Guerra Mundial

  1. Muy buen artículo… Se lee muy bien e intriga a medida que se avanza lo que fue el desarrollo de la operación walkiria… Fue un acontecimiento que podía haber evitado muchas muertes.
    No todos los alemanes se doblegaron … Que pena k no triunfara.

    Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: